...Pasaban los ciclistas y era la marabunta. Los hoteles quedaban destrozados. No querían a los ciclistas porque había gente muy guarra. Llegaban y ensuciaban todo. Subían la bicicleta a la habitación. Se lustraban las zapatillas con las sábanas. Inundaban las duchas, el agua rebosaba por las escaleras de vez en cuando. Se llevaban lámparas y adornos en las maletas. Algunos iban preparados con berbiquíes y hacían agujeros en las puertas para espiar a las mujeres. Y hubo uno que hasta tenía un gregario para el berbiquí, y al día siguiente le hicieron pagar las puertas agujereadas. Muchos hoteles no los aceptaban y tenían que buscar pensiones de mala muerte.
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viernes, 4 de noviembre de 2011
jueves, 25 de agosto de 2011
Erase una vez un circo...
Nunca he sido muy circense, si acaso a veces un poco payaso, pero el circo nunca me hizo demasiada ilusión.
Pero este desprecio por los acróbatas y los leones terminó cuando en la última excursión de la pcgepo oí hablar de otro tipo de circos. El primero fue el circo del pan que habla del que trataré en otra ocasión. Y posteriormente de los circos de Gavarnie y Troumouse, en el pirineo francés, que no hablan como el pan pero en cierta manera expresan mucho más. Y hasta incluso.
Y hasta la tan bella como sosa localidad de Luz Sant-Sauveur nos desplazamos para ir al circo y de paso subir algunos de los colosos pirenaicos que tantas veces hemos visto ascender en el Tour de Francia. Tuvimos la ocasión de buscar (y encontrar, vaya que si los encontramos) los campos magnéticos de los que habla Perico en Luz-ardiden, el aubisque, soulour...
Y allí confirmamos que algunas de las más míticas cimas, las que tanto han dado que hablar no son ni las más duras ni las más bellas, y que al margen de la mitología y literatura ciclistas hay auténticos paraísos por descubrir.
Así que si os acercais por esas tierras no podeis despediros sin ascender al circo de Gavarnie contiando la ascensión hasta el último confín que supone el puerto de Bujaruelo-Boucharo, belleza natural sin parangón, y el circo de Troumouse, naturaleza salvaje en estado puro, sin tanta aglomeración como el anterior. Sin desmerecer al circo de Litor y su carretera colgada en el abismo son algunos de los lugares más bonitos a los que podemos acudir a lomos de la flaca.
Y de postre si quedan energías, por una estrecha carretera que atraviesa un hayedo discurre la subida a la hourquette d'anzizan que nos dejó aun mejor sabor de boca.
Y todo esto sin mencionar que por fin, después de tantos intentos conseguimos comprar pan, ¡Y que pan!
Pero este desprecio por los acróbatas y los leones terminó cuando en la última excursión de la pcgepo oí hablar de otro tipo de circos. El primero fue el circo del pan que habla del que trataré en otra ocasión. Y posteriormente de los circos de Gavarnie y Troumouse, en el pirineo francés, que no hablan como el pan pero en cierta manera expresan mucho más. Y hasta incluso.
Y hasta la tan bella como sosa localidad de Luz Sant-Sauveur nos desplazamos para ir al circo y de paso subir algunos de los colosos pirenaicos que tantas veces hemos visto ascender en el Tour de Francia. Tuvimos la ocasión de buscar (y encontrar, vaya que si los encontramos) los campos magnéticos de los que habla Perico en Luz-ardiden, el aubisque, soulour...
Y allí confirmamos que algunas de las más míticas cimas, las que tanto han dado que hablar no son ni las más duras ni las más bellas, y que al margen de la mitología y literatura ciclistas hay auténticos paraísos por descubrir.
Así que si os acercais por esas tierras no podeis despediros sin ascender al circo de Gavarnie contiando la ascensión hasta el último confín que supone el puerto de Bujaruelo-Boucharo, belleza natural sin parangón, y el circo de Troumouse, naturaleza salvaje en estado puro, sin tanta aglomeración como el anterior. Sin desmerecer al circo de Litor y su carretera colgada en el abismo son algunos de los lugares más bonitos a los que podemos acudir a lomos de la flaca.
Y de postre si quedan energías, por una estrecha carretera que atraviesa un hayedo discurre la subida a la hourquette d'anzizan que nos dejó aun mejor sabor de boca.
Y todo esto sin mencionar que por fin, después de tantos intentos conseguimos comprar pan, ¡Y que pan!
miércoles, 3 de agosto de 2011
I Homenaje al Cainejo
4 de agosto de 1904, Pedro Pidal de "profesión" marqués y Gregorio Pérez "el cainejo", pastor leonés natural de Caín coronaban los 2519 m del hasta entonces inaccesible picu Urriellu realizando la considerada primera escalada moderna de nuestro país. La vía, hoy V grado, cuenta con un paso que el marqués superó elevándose sobre los hombros del bueno del cainejo, que a la sazón iba descalzo.
107 años después, la recientemente inagurada sección de montaña de la PCGEPo quiso hacer un sentido homenaje al cainejo ascendiendo a la via ferrada de las Baumes Corcades, sita en el término de Centelles.
Como para la peña el rigor histórico es algo de vital importancia, repetimos el paso antes relatado, y como fundador y lider espiritual de la peña, asumí el rol de marqués, mientras que Maikel hizo de Cainejo. Decir tengo que, dado mi caracter moderno, piadoso y antiaristocrático omití el detalle del calzado sin presentar queja alguna.
Por lo demás, di un recital de escalada sobaquera y de choricismo ilustrado para el recuerdo. La vía es muy aérea, con momentos relajados y otros donde se paga la abundante parte gastronómica, pero en general muy disfrutona.
Nos quedamos con las ganas del puente tibetano y de conocer en qué marmita se cayó la señora que nos pasó como una exhalación.
107 años después, la recientemente inagurada sección de montaña de la PCGEPo quiso hacer un sentido homenaje al cainejo ascendiendo a la via ferrada de las Baumes Corcades, sita en el término de Centelles.
Pantana ya sea en bici o escalando subiendo demuestra su clase. En las bajadas se transforma en Espinete
Como para la peña el rigor histórico es algo de vital importancia, repetimos el paso antes relatado, y como fundador y lider espiritual de la peña, asumí el rol de marqués, mientras que Maikel hizo de Cainejo. Decir tengo que, dado mi caracter moderno, piadoso y antiaristocrático omití el detalle del calzado sin presentar queja alguna.
¡¡¡¡ Cucu!!!!
Por lo demás, di un recital de escalada sobaquera y de choricismo ilustrado para el recuerdo. La vía es muy aérea, con momentos relajados y otros donde se paga la abundante parte gastronómica, pero en general muy disfrutona.
Nos quedamos con las ganas del puente tibetano y de conocer en qué marmita se cayó la señora que nos pasó como una exhalación.
El Cainejo aun con los hombros vírgenes
Y bajo la via hallamos la playa...
Tal y como os contaba, la PCGEPo se encontraba en circunstancias un tanto embarazosas a orillas de mi Ebro querido, y como estábamos predispuestos para la épica, iniciamos la ruta como en la vuelta, con un prólogo nocturno de 40 km que nos ahorró la oscuridad de los numerosos túneles, ya que no veíamos un cuerno en ningún momento.
Así, llegamos al santuario de la fontcalda, donde una multitud de cangrejos imperialistas nos salió a recibir, aunque algunas creyeron ver cigalas y langostas, fruto sin duda del hambre acumulada tunel tras tunel. Dejamos a los cangrejos vivir, ya que gastronómicamente hablando no hacen sombra al cangrejo autóctono, y haciendo honor al nombre de la peña portábamos jalupe consistente que devoramos a la luz del lumingaz.
A la mañana, después de un sueño espartano en el andén departimos amistosamente con los citados cangrejos y seguimos camino hasta el hallazgo de la jornada: si exceptuamos a los famosos hematófagos del Dr. Julius, el puto paraíso terrenal transmutado en poza.
Y es que las llamadas olles que hay a pocos km de la via verde de la terra alta no tienen nada que envidiar a las mejores playas, con el añadido de que en pleno agosto no encontramos ni aglomeraciones ni gentuza oyendo reggeaton con el móvil. Aguas cristalinas, saltos de agua y de pcgeperos... todo ello amenizado por la bota de vino del fundador y un reparador sueño bajo las estrellas hacen que hasta los panes hablen. Sitio totalmente recomendable al que sin duda voveremos, pero sin los huevos duros.
Así, llegamos al santuario de la fontcalda, donde una multitud de cangrejos imperialistas nos salió a recibir, aunque algunas creyeron ver cigalas y langostas, fruto sin duda del hambre acumulada tunel tras tunel. Dejamos a los cangrejos vivir, ya que gastronómicamente hablando no hacen sombra al cangrejo autóctono, y haciendo honor al nombre de la peña portábamos jalupe consistente que devoramos a la luz del lumingaz.
A la mañana, después de un sueño espartano en el andén departimos amistosamente con los citados cangrejos y seguimos camino hasta el hallazgo de la jornada: si exceptuamos a los famosos hematófagos del Dr. Julius, el puto paraíso terrenal transmutado en poza.
Y es que las llamadas olles que hay a pocos km de la via verde de la terra alta no tienen nada que envidiar a las mejores playas, con el añadido de que en pleno agosto no encontramos ni aglomeraciones ni gentuza oyendo reggeaton con el móvil. Aguas cristalinas, saltos de agua y de pcgeperos... todo ello amenizado por la bota de vino del fundador y un reparador sueño bajo las estrellas hacen que hasta los panes hablen. Sitio totalmente recomendable al que sin duda voveremos, pero sin los huevos duros.
El vino de la bota tiene la virtud de poner los pies redondos
viernes, 29 de julio de 2011
Operación risotto castizo Vs Empanada cósmica
Encontrábame yo revisando correspondencia atrasada cuando tuve entre mis manos una misiva de mi viejo colega Buenaventura, leonés risueño con el que compartí ágapes y condumios allá por los felices años veinte.
En aquellos tiempos los dos ingresamos en la sociedad gastronómica subversiva, después de una ávida lectura de "la conquista del pan" del príncipe Kropotkin, bajo los pseudónimos militantes de "camarada botillo" y "camarada croqueta".
En dicha carta el bueno de buentaventura, valga la redundancia, me informaba del reciente golpe de estado fascista que había tenido lugar el pasado 18 de julio y me pedía por favor colaboración urgente de la pcgepo
en la columna que al parecer lideraba en el frente de Aragón. A mí me pareció extraño, que estando a día 27 no hubiese tenido noticia alguna de dicho levantamiento, ni había visto nada en el telenoticias, ni siquierea en el programa del Cuní que está al día de todo lo que se mueve en estas tierras. Pero a un amigo no se le deja tirado, así que convoqué a la plana mayor de la PCGEPo a un rissoto castizo, y entre callos y morcillas constituímos el primer pelotón ciclista del anarcosindicalismo ibérico.
Sin más dilación partimos hacia tortosa donde nuestro pelotón anarcogastronómico pedaleó con brio al encuentro de los facciosos.
Sin embargo, por más que indagamos no econtramos rastro alguno de trincheras, ametralladoras ni morteros. Terminamos por interrogar a un lugareño que nos informó de los últimos acontecimientos. Resulta que llegábamos digamos un tanto atrasados a la contienda. Que el bueno de mi amigo había muerto y para más inri habíamos perdido la guerra. ¡Pero qué mierda de educación dan en este país que no nos habíamos enterado! La empanada de maikel no nos la habíamos comido, sino que ella nos había comido a nosotros.
Un gran pesar se apoderó de la PCGEPo, pero como la rendición no es camino de ciclogastrónomos, en aquel mismo momento decicimos no dar marcha atrás y aprovechar la situación para rendir homenaje en aquella tierra al camarada botillo y sus compañeros, como no podía ser de otra manera en al pcgepo, con una ruta ciclogastrónomica als Ports de Beceit y el Matarraña. Allí pasamos avatares que nos adentraron en la leyenda viva del cicloturismo, pero como dice el tipo que habla al final de la peli de conan, eso ya es otra historia...
En aquellos tiempos los dos ingresamos en la sociedad gastronómica subversiva, después de una ávida lectura de "la conquista del pan" del príncipe Kropotkin, bajo los pseudónimos militantes de "camarada botillo" y "camarada croqueta".
En dicha carta el bueno de buentaventura, valga la redundancia, me informaba del reciente golpe de estado fascista que había tenido lugar el pasado 18 de julio y me pedía por favor colaboración urgente de la pcgepo
en la columna que al parecer lideraba en el frente de Aragón. A mí me pareció extraño, que estando a día 27 no hubiese tenido noticia alguna de dicho levantamiento, ni había visto nada en el telenoticias, ni siquierea en el programa del Cuní que está al día de todo lo que se mueve en estas tierras. Pero a un amigo no se le deja tirado, así que convoqué a la plana mayor de la PCGEPo a un rissoto castizo, y entre callos y morcillas constituímos el primer pelotón ciclista del anarcosindicalismo ibérico.
Sin más dilación partimos hacia tortosa donde nuestro pelotón anarcogastronómico pedaleó con brio al encuentro de los facciosos.
Sin embargo, por más que indagamos no econtramos rastro alguno de trincheras, ametralladoras ni morteros. Terminamos por interrogar a un lugareño que nos informó de los últimos acontecimientos. Resulta que llegábamos digamos un tanto atrasados a la contienda. Que el bueno de mi amigo había muerto y para más inri habíamos perdido la guerra. ¡Pero qué mierda de educación dan en este país que no nos habíamos enterado! La empanada de maikel no nos la habíamos comido, sino que ella nos había comido a nosotros.
Un gran pesar se apoderó de la PCGEPo, pero como la rendición no es camino de ciclogastrónomos, en aquel mismo momento decicimos no dar marcha atrás y aprovechar la situación para rendir homenaje en aquella tierra al camarada botillo y sus compañeros, como no podía ser de otra manera en al pcgepo, con una ruta ciclogastrónomica als Ports de Beceit y el Matarraña. Allí pasamos avatares que nos adentraron en la leyenda viva del cicloturismo, pero como dice el tipo que habla al final de la peli de conan, eso ya es otra historia...
Imagen que aún conservo con afecto del carnet de la PCGEPo de Buenaventura
lunes, 4 de julio de 2011
Dimitri, la forja de un ciclista (I)
Transdniéster, año 1.
Es durante las frías noches de invierno, cuando al calor de la hoguera, los más viejos del lugar cuentan a un corro de niños boquiabiertos la leyenda de Dimitri, el ciclista indomable. Originário de esta tierra indómita, el joven Dimitri se crió bajo la alargada sombra de su abuelo, ciclista y héroe local que había triunfado allí donde ningún otro soviético lo había hecho: en las ya mitológicas cimas pirenaicas de la grande boucle.
De su abuelo había heredado una vieja bicicleta de más de 25 kg y la costumbre de no quitar el plato grande por muy pronunciada que fuera la pendiente. Pero un fatídico día, yaciendo exhausto en su lecho, y sintiendo que la vida se escapaba entre los dedos, le contó la verdad. Lo cierto es que nunca ganó aquella carrera, pues cuando se disponía a levantar las manos para celebrar la victoria, la emoción le hizo perder el equilibrio y cayó a pocos metros de la meta. Avergonzado, nunca jamás contó a nadie lo sucedido y volvió a Transdniéster decidido a convertir el resto de su vida en una farsa.
Impresionado por el relato, el joven Dimitri montó en su vieja bicicleta y con un busto de Lenin por todo equipaje partió a Vladivostok decidido a ingresar en el centro de tecnificación ciclista que allí tenía su sede.
Trabajando de sol a sol en un koljós cercano pronto fue conocido por ser capaz de arar vastos campos de cereal con el arado en el transportín de su bicicleta. Su reputación de ciclista total llegó a oídos de Brézhnev que durante la celebración de los actos conmemorativos al decimotercer plan quinquenal le hizo subir al estrado, y tras el característico beso con lengua del lider del politburó, le comunicó que había sido seleccionado para representar a la patria del proletariado en el próximo Tour de Francia. Largos años de duro trabajo, de arrastrar neveras urales arriba habían dado su fruto. Pero la mirada de Dimitri estaba ausente.
Las crónicas dijeron que el honor de representar a la patria socialista llenaba sus ojos de lágrimas, pero en realidad Dimitri pensaba en su abuelo y en que nunca volvería a soltar las manos del manillar.
jueves, 9 de junio de 2011
Los orígenes (por decir algo)
Col du Tourmalet, 12 de julio de 2009.
El campeón finlandés, Jussi Veikkanen, ha hecho historia al convertirse en el primer corredor de su país en llevar un maillot oficial del Tour de Francia. Concretamente, el de campeón de la montaña: Finlandia y sus llanuras.
Meses atrás, -no sé cómo, no sé cuándo- se enciende la chispa. Sin que lo supiésemos, comenzaba a gestarse el germen de lo que después se convertiría en la PCGEPO. Nacía un gusanillo que empezaba a escarbar en la afición a los pedales.
Una furgoneta y tres bicicletas. 23 kilómetros de ascenso y 1455 metros de desnivel de un puerto que, sin ser el más bello ni el más duro, posiblemente sea el más mítico del imaginario ciclista: el Tourmalet.
Bautismo y confirmación de la locura de las cumbres. Etapa tostón con Armstrong y Contador de paseo, mientras Dimitri exhibía su pedaleo atrancado -!Chaval, que se te van a saltar las rodillas!- y se emborrachaba de gloria con sus portentosos ataques. La Oklan amarilla, en su estreno con plato pequeño de 42 dientes, buscaba descanso en las curvas y coronaba aupada por la marea naranja.
Y de premio, pollo empanado y pacharán.
Estaba claro; el maillot de Veikkanen era para nosotros:
El campeón finlandés, Jussi Veikkanen, ha hecho historia al convertirse en el primer corredor de su país en llevar un maillot oficial del Tour de Francia. Concretamente, el de campeón de la montaña: Finlandia y sus llanuras.
Meses atrás, -no sé cómo, no sé cuándo- se enciende la chispa. Sin que lo supiésemos, comenzaba a gestarse el germen de lo que después se convertiría en la PCGEPO. Nacía un gusanillo que empezaba a escarbar en la afición a los pedales.
Una furgoneta y tres bicicletas. 23 kilómetros de ascenso y 1455 metros de desnivel de un puerto que, sin ser el más bello ni el más duro, posiblemente sea el más mítico del imaginario ciclista: el Tourmalet.
Bautismo y confirmación de la locura de las cumbres. Etapa tostón con Armstrong y Contador de paseo, mientras Dimitri exhibía su pedaleo atrancado -!Chaval, que se te van a saltar las rodillas!- y se emborrachaba de gloria con sus portentosos ataques. La Oklan amarilla, en su estreno con plato pequeño de 42 dientes, buscaba descanso en las curvas y coronaba aupada por la marea naranja.
Y de premio, pollo empanado y pacharán.
Estaba claro; el maillot de Veikkanen era para nosotros:
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| No podía faltar la celebración desde el pódium |
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